El arlequín es uno de los patrones más llamativos del teckel. Sus manchas crean combinaciones diferentes en cada perro, tanto sobre una base negra como chocolate. Sin embargo, cruzar dos teckels arlequines puede aumentar el riesgo de problemas de salud en sus cachorros.
¿Qué es el doble arlequín?
El patrón arlequín, conocido como merle o dapple, tiene una base genética. Cuando ambos progenitores lo transmiten a un cachorro, este puede heredar dos copias y ser un doble arlequín.
En el ejemplo genético clásico de dos arlequines con una sola copia cada uno, cada cachorro tiene un 25 % de probabilidad de heredar ambas copias. Esto no significa que vaya a nacer exactamente un cachorro doble arlequín por cada cuatro: la probabilidad se aplica a cada nacimiento.
¿Qué riesgos tiene cruzar dos teckels arlequines?
Los perros doble arlequín tienen un mayor riesgo de presentar sordera y alteraciones oculares, que pueden afectar a la visión. No todos presentan las mismas consecuencias, pero el riesgo justifica evitar este cruce.
Que los dos progenitores vean y oigan correctamente no elimina la posibilidad de que sus cachorros resulten afectados.
¿Basta con mirar el pelo?
No siempre. Algunos perros presentan un arlequinado muy discreto y, en otros, el color del manto puede ocultarlo. Tener pocas manchas no significa transmitir menos el patrón.
Por eso, cuando existen dudas, es importante recurrir a una prueba genética y a su interpretación profesional antes de planificar una camada.
¿Cómo se planifica una cría responsable?
La pauta preventiva es evitar el cruce arlequín con arlequín y elegir una pareja genéticamente no merle, comprobándolo cuando sea necesario.
Esta precaución se aplica tanto al arlequín negro como al chocolate: cambiar el color de base no elimina el riesgo. La selección de una pareja debe valorar también su salud, carácter, morfología y parentesco.
A Terra de Mestral planificamos cada cruce priorizando la salud y el bienestar de nuestros teckels. Por eso, no cruzamos dos ejemplares arlequines y seleccionamos cuidadosamente las parejas, valorando su genética, carácter y morfología.


